Iglesia barroca de principios del siglo XVII construida por orden de Felipe III y dedicada a San Antonio de Padua. Ejemplo estelar de ilusionismo barroco en el que la sensación de movimiento y lujo se crea por la relación entre frescos, esculturas y arquitectura. Una magnífica experiencia visual marcada por una ambientación de terror vacui y efectos de luz que envuelven y fascinan al espectador.